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Génesis un milagro de Dios. Génesis N. Reyes Padilla, nació el 15 de diciembre del 1993.

Fue nuestra primera hija. Todos estábamos felices con su nacimiento. Todos los días nuestra familia asistía a la iglesia. Pero en noviembre de 1996, a Génesis le comenzó una fiebre muy alta y la hospitalizaron con un diagnóstico de Dengue. Mejoró poco a poco, pero luego de una semana fue dada de alta. El pediatra la refirió a un hematólogo, ya que su hemoglobina y plaquetas seguían bajas y tenía dudas sobre el caso de Génesis.

El hematólogo le hizo muchas pruebas y sólo una salió positiva. Le había dado un virus que fue el que provocó que su hemoglobina y plaquetas bajaran. Esto fue un alivio para el doctor y para nosotros, pero el médico me citó para una visita de seguimiento para la próxima semana. Cuando la Ilevé las plaquetas y la hemoglobina habían vuelto a bajar. El médico entonces me citó para hacerle una prueba de médula para descartar que no fuera leucemia. La prueba salió positiva, Génesis tenía leucemia. Solo faltaba un mes para su cumpleaños numero tres. Fue algo terrible, un dolor que no tiene explicación. En aquel momento de gran dolor Ilegué a pensar: "Dios mío, porqué me fallaste . Nuestra vida y la de nuestra familia era una dedicada a Dios, y en aquel momento no teníamos explicación. Por dos años le dieron quimioterapia ,y a Génesis casi todos los medicamentos le causaron efectos secundarios y todo fue muy complicado. Primero la hospitalizaron por un mes en Io que lograban que Génesis entrara en remisión y, esto era posible dandole grandes cantidades de quimioterapia. Estando en el hospital ese primer mes se fracturó una vertebra y dejó de caminar. Ahora mi hija de tres años no caminaba, se había quedado sin cabello y todo el pelo del cuerpo Io perdió. Se puso bien flaquita y débil. Génesis ya no era la misma niña linda, gordita, saludable y felíz que era. Ahora estaba triste, enferma, flaca y sin cabello.No podía caminar y menos correr, todo esto solo en el primero de su tratamientos. No sabíamos Io que nos esperaba pero nos agarramos de Dios. Cada vez la hospitalizaban y lo menos que estabamos era una semana. Su hermanito tenía que quedarse con su abuela y mi esposo,luego de trabajar, bajaba todos los días al hospital para verla. El hospital se había hecho nuestro segundo hogar. Un día le comenzó a dar fiebre y me puse a Ilorar desconsoladamente, me encerré en el cuarto con ella y comencé a orar y a pedirle a Dios que por favor la sanara. En medio de aquella desesperación Dios me habló y me dijo: "Porqué no tienes fe en mí, porqué no confías en mí; a Génesis la cuido yo. Qué, tú no crees que aún levanto muertos? Desde ese día todo cambió y aunque sufría junto con mi hija todo lo que le pasaba, sabía que Dios no iba permitir que muriera.

Génesis comenzó con terapias para enseñarle a caminar nuevamente y, cuando ya estaba casi a punto de caminar, se fracturó una pierna. Ahora vieron que Génesis tenía osteoporosis. En cinco ocasiones diferentes se fracturó las piernas y cada vez que se fracturaba era un martirio ya que, no resistía los yesos porque se ulceraba su piel; así que, tenían que ponerle otro aditamento con velcro. Una de las quimioterapias le causó neuropatía en los nervios de los pies, y de con solo tocarlos le dolían. En las terapias era más Io que gritaba y Iloraba que los ejercicios que hacía, era terrible. Pero aquí ocurrió un milagro. Un día se cayó de la cama y comenzó a gritar con aquel grito que yo sabía que era otra fractura, aquel día me enfurecí con el diablo y lo reprendí y le dije a Génesis que no llorara porque Dios no iba a permitir que se fracturara, ni que se iba a fracturar más. Y así fue, que aún con toda la osteoporosis que tiene, Dios no ha permitido que se vuelva a fracturar. Así pasaba el tiempo. Todos los meses le hacían la prueba de la médula osea y también gritaba de dolor. Luego convulsó, parecía que se iba a morir. Pregunté qué era lo que le estaba pasando y una doctora me dijo que podía ser que la leucemia se le había ido a su cerebro o que tuviera un tumor en el cerebro o que tuviera meningítis. En aquel momento, allí en la sala de emergencias, me arrodillé y le pedí a Dios que ninguno de aquellos diagnósticos fueran ciertos. Oré a Dios para que me diera paz y tranquilidad. Allí estuve parada en una esquinita mirando cómo entubaban a mi hija. Por un lado introducían el tubo en la boca y por otro salía el buche de sangre. Estaba como muerta, color lila, inconsciente, pero Dios en aquel momento me dió paz y pude estar tranquila.

Génesis se había intoxicado con una quimioterapia y esto había causado que convulzara. Dos semanas atrás yo había tenido un sueño. Soñé que estaba sentada en el borde de una cama y que en mi falda había una niña sentada, pero esa niña no se veía bien. Estaba pálida y se mecía de lado a lado como si hubiera perdido la razón. En el sueño yo le decía a Dios que quién era esa niña, porque yo no la quería así y que esa niña no era mía. Dios me estaba alertando. Y yo sé que El la guardó para que no quedara sin razón, como la niña de mi sueño. En esta ocasión la hospitalizaron en intensivo, pero nuestra confianza estaba puesta en Dios. Cada vez que la hospitalizaban podía leer en las caras de los médicos y las enfermeras que Génesis se moría. Pero yo tenía la confianza que volveríamos a casa y, así fue. Dios me había hablado y, yo descansaba en El. Luego de un año otro milagro se daba, Génesis era dada de alta de las quimioterapias, ya no tenía leucemia, estaba sana. Después de cuatro meses, otro milagro; la niña que todos pensaban que no iba a caminar comenzó a hacerlo. Aquel milagro que yo le pedía a Dios, cada vez que mi hija venía gateando hacia mí, con ya cinco años, a pedirme agua o cualquier cosa era una realidad. Dios era maravilloso con nosotros.

Todos reconocían que Génesis, era un milagro de Dios. Pero cuando ya creíamos que todo había pasado comenzó a hincharse. Una quimioterapia había dañado el corazón de Génesis, lo tenía del grande de su pecho y le oprimía sus otros órganos. Pero ahora era diferente, no le reclamé a Dios como la primera vez, en esta ocasión esperé en El. Eso era lo que El esperaba de mí, que yo confiara, no importando la situación ni las circunstancias. La niña se hinchaba y tenían que meterla a intensivo para ponerle diurético por las venas para que pudiera orinar y así se le quitara la hinchazón. La hospitalizaban miércoles y le daban de alta viernes, y ya el sábado por la mañana tenía que volver al hospital porque estaba hinchada nuevamente. Un día una doctora se sentó a hablar conmigo y me dijo: Mira yo quiero que entiendas que Génesis en cualquier momento se puede morir. Yo le pregunté, que más podíamos hacer y, ella no me contestó. Le dije que uno de los médicos me había hablado sobre un transplante de corazón, ella me respondió que tal vez podía ser una solución. Un transplante era una solución, si Génesis hubiera estado en mejor situación de salud, pero no era así, ya que para poder hacerle el transplante teníamos que viajar a los Estados Unidos. Pero cual fue la sorpresa para todos que de momento Génesis, se estabilizó. Ahora no era yo la que le decía a los médicos que Génesis saldría bien, ahora ellos eran los que me decían que me fuera tranquila porque yo tenía una conexión allá en el cielo y que todo saldría bien. Nos fuímos todos; mi esposo, mi hijo más pequeño, Génesis, y yo, hacia Chicago. Rápido comenzaron a hacerle análisis a Génesis. La dejaron hospitalizada con medicamentos por vena, allí nos quedamos día y noche.

Ya yo no quería que le hicieran el transplante pero esa no era la voluntad de Dios. Luego de estar dos semanas en Chicago, salí a revelar unas fotos a la farmacia y cuando venía caminando miré al cielo y le dije: Dios mío, si es tu voluntad, que yá aparezca el corazón de Génesis. Cual fue mi sorpresa cuando Ilegué al hospital, y un médico al entrar a la habitación me dijo que el corazón de mi hija había aparecido. A las 2:00 de la madrugada la metieron a sala de operaciones y la operación que me habían dicho que tardaría de diez a trece horas, solo duró siete horas y fue un éxito. Dios no había dejado a mi hija, la seguía cuidando como me había dicho.

genesis despuesAhora Génesis es otra, está linda, gordita, su cabello está largo, camina, corre y sonríe. Génesis es feliz y muestra el corazón nuevo que su Dios le puso. Ya tiene ocho años y está en la escuela. Esas son las cosas que Dios hace para mostrarle al mundo que existe y es real, que El sólo espera que le des la oportunidad de ayudarte, salvar tu vida y sanar tu cuerpo, pero tienes que hacer una cosa, rendirte a El y creer que para El no hay nada imposible, entonces, así recibirás como Génesis, un milagro de DIOS.