josefina diaz

Era el año de 1983, ya le servia al Señor. Asistía a la Iglesia Defensores de la Fe, en Villa Carolina, donde por la Gracia de Nuestro Señor Jesucristo aun estoy perseverando. Una tarde mientras me bañaba, toque mi seno derecho y palpe algo extraño que no había sentido anteriormente. Me alarme mucho y me hice un auto examen, encontrándome una masa bastante grande.

 

Sin perder tiempo al otro día en la mañana me fui al hospital donde de fui examinada. La doctora que me atendió me envió de inmediato al Centro Medico, donde me dieron cita para hacerme una biopsia, la que revelo que tenía cáncer. Prosegui el proceso de más análisis para entonces someterme a una operación. En este momento yo sabía en quien creía y estaba segura que si me pasaba algo negativo estaba preparada para irme con el Señor. Después de la operación el medico fue a mi habitación y me dijo - "tengo algo que decirte" - Le pregunte que pasa doctor? dígame lo que sea pues estoy preparada para recibir la noticia que tenga usted que darme. El Medico me informo que había tenido que extirparme todo el seno, pues la masa cancerosa era bastante grande. Medite un momento y reaccione en forma positiva, por lo que el Medico se alarmo. Me imagino que el pensaba, todavía no ha despertado bien de la anestesia. Todavía no habían terminado las noticias, pues el Medico me dijo: tengo que decirte que te encontramos 32 tumores cancerosos. Le dije al Medico que al Señor que yo le servia no me habría de dejar sola. Mi fe estaba puesta en El y estaba dispuesta a recibir felizmente y contenta 10 que viniera. Me informaron que tenía que recibir tratamiento de quimioterapia.

Llego el momento de comenzar las quimioterapias, las que duraron un año. Este proceso fue terrible. Ya que tenía que ir al Centro Medico por pasaje y sola (materialmente hablando), pues yo sabía que el Señor Jesucristo estaba a mi lado.

El medicamento que me daban para las quimioterapias me daba una reacci6n terrible, me daban mareos, vomitaba, se me cayo el pelo, etc. Llegaba a mi casa casi arrastrándome. Segui el proceso, pero una noche comencé a sentir que dentro de mi cuerpo subía y bajaba como una corriente de agua. Era un proceso que subía de abajo y luego bajaba como si fuera una rueda. Enseguida pensé que me estaba muriendo. Paso este proceso y en la mañana me levante sintiéndome muy bien. De esto hace 20 anos y me siento limpia, sabiendo que ese sueño era Dios que me estaba sanando. Todo esto se lo debo al Señor Jesucristo que tuvo misericordia de mí como la tiene de ti también.

Desde ese momento en adelante cada vez que tengo la oportunidad les llevo consuelo a personas que padecen de esta horrible plaga, que es el cáncer.

A Dios sea la Gloria.